La literatura infantil en la escuela de Juan Cervera


La idea que se tiene de la literatura en la escuela ha ido cambiando a lo largo de la historia siendo diferente su concepción dependiendo de las épocas. Se ha ido modificando la forma y el contenido que se trabaja, pero de un modo u otro siempre ha estado presente. Esto ha provocado que no se quieran conseguir los mismos objetivos que se querían conseguir en un pasado y no se sabe exactamente cuál es la línea que sigue la literatura infantil. Este es un aspecto que debe tenerse claro para saber qué se debe trabajar, deben ser los docentes los encargados de seleccionar la literatura que se va a trabajar en el aula, ya que son los más adecuados porque tienen un mayor control sobre el tema, estableciendo una orientación clara desde el principio y no redireccionándola según el momento.

En las obras de literatura infantil que se han desarrollado a lo largo de los años no se han tenido en cuenta los puntos de vista didácticos que tanta importancia han ganado en la actualidad. En cambio, sí que tenían gran peso en los textos que se creaban para que fuesen trabajados directamente por los niños. Únicamente se veía este didactismo en las obras literarias dedicadas a ello o en libros con fines cognoscitivos. El caso de las fábulas también podría incluirse entre estos ejemplos, pero en la mayoría de los casos se utilizaban con el fin de expresar sentimientos y aprender valores.

Actualmente, la literatura infantil siempre se utiliza como elemento previo a una actividad didáctica y no se tiene un control sobre la línea de literatura que se trabaja. Es difícil establecer la línea que separa la literatura que sí que es infantil y dedicada a este público de la que no lo es, en cambio, sí que se tiene claro que literatura no es para el público infantil.

Para superar este problema se deben establecer unos criterios para así crear una base de literatura a partir de la cual se pueda añadir y modificar el resto. Dos aspectos que se tienen claros es que sí que puede existir una literatura de adultos a la que la edad infantil puede tener acceso, y que a partir de una edad en la que los niños son más mayores pasarán de la literatura infantil a la juvenil. Haciendo uso de estos criterios, los alumnos en el aula van a tener la suficiente cantidad de obras literarias para trabajar y no van a ser necesarias las ediciones o adaptaciones infantiles que se hacen de obras que son de adultos que en muchos casos son incomprensibles para ellos, provocándoles reacciones adversas hacia estas obras que podrían haber leído únicamente en la edad adulta.

Las antologías son ejemplos de obras que cubren las necesidades de los niños y son utilizadas para el trabajo de la dramatización, la narración de textos, ejercicios de expresión y actividades lingüísticas. En cambio, las fábulas a pesar que también son utilizadas para el trabajo con los pequeños se utilizan para transmitir las ideas y valores que se propone el autor.

 VALORACIÓN PERSONAL

Después de leer este artículo de Juan Cervera, considero que la línea que se ha de seguir para trabajar la literatura infantil debe estar establecida desde un momento. Se debe saber qué literatura infantil es la que se puede trabajar para así poder hacerlo de una forma provechosa y que sea valorada por los alumnos de infantil y primaria. Además, opino que las obras que no tengan esa parte didáctica, tan exigente en la actualidad, pero que sí que puedan ir dirigidas para los pequeños, pueden ser trabajadas y estar enfocadas como lectura previa o complementaria a actividades puramente didácticas. 


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